MIS HISTORIAS DE COMIDA, COCINA Y COMEDOR

Si perdemos la experiencia que atesoramos
sobre los sabores de la cocina que preparaban las madres,
seremos incapaces de referirnos a nuestras sensaciones
con las palabras apropiadas.
Alain Ducasse, Encuentros con el sabor, 2000.

Mis historias de comida, cocina y comedor son relatos que no buscan rehacer el pasado para añorarlo, sino para que a través de su legado, nos hagan pensarlo en nuestro sistema actual de valores y sabores.

Las historias comienzan con mi abuela Aurora Monterrubio de la Peña (1900-1976). Al partir mi abuela de este mundo: sus hijas, mi mamá Arabela Torres Monterrubio y sus hermanas Lupe y Carmelita, decidieron dar a las nietas -en orden de la mayor a la menor-, tres objetos que ellas escogieran de su casa, y como soy de las grandes, tuve la oportunidad escoger rápidamente. De su casa me gustaban muchas cosas: su ropa y su costurero; los trastes de cerámica, cristal y aluminio; las reproducciones de escenas paisajísticas y bodegones y la mantelería. Me decidí por sus fotografías, su recetario de cocina y sus libros. En ese momento, con ellos en mis manos, me di cuenta que tenía un gran tesoro, mas nunca imaginé la enorme repercusión que estos amados objetos tendrían en mi vida.

Más adelante, cada una de las cosas -fotografías, libros y recetario- me abrieron las puertas a mundos maravillosos. Entre las fotografías se encontraban varias de mi abuela en las diversas actividades que ella realizaba; de su mamá -Soledad Peña- y de su abuela -Soledad de Peña-. Con estas fotografías, recobré una parte importante de mi historia de mujeres, además de que me iniciaron en el extraordinario mundo de la fotografía histórica. Qué bien visto, en realidad empezaba en casa. Así que con ellas inicié una gran colección de fotografías que, ya en 1995, serían parte fundamental de la creación de la Fototeca Lorenzo Becerril A. C. En los libros de mi abuela había temas de literatura, filosofía, cría de animales y cultivo de huertos.

Para mi abuela, su recetario era muy importante, dicho por sus hijos, mejor prestaba su Biblia que su recetario. Al tener el recetario ya transcrito, -encomiable labor que realizo mi hermana Mari- al leerlo comencé a reflexionar acerca del acto de cocinar, de cuando mi abuela en su cocina maravillosa y rodeaba de muchos enseres lo hacía, de cuando mi madre preparaba verdaderos manjares para consentir a todos los que a la mesa nos sentábamos, mi propia experiencia culinaria me hizo identificarme con él, porque en 1970 formé un recetario cuando viví en un lugar alejado de mi mamá.

El recetario está formado a partir de los años veinte y hasta los cincuenta. Habla de una cocina mestiza: las pervivencias de la cocina prehispánica, las novedades de la cocina española y la modernidad de la cocina francesa. En sus 299 recetas agrupadas en diferentes secciones, tales como: sopas, puré y huevos, asados, guisados, salsas y caldos, existe una enorme riqueza de ingredientes, términos, maneras de hacer, medidas, extranjerismos y sobre todo, los fuegos. Cada uno de todos estos temas del recetario se insertan en la cultura alimentaria mexicana.

Este blog trata de mis memorias e historias familiares y de compartirlas con ustedes para que no se queden relegadas en el cajón de los recuerdos. Igualmente, mi deseo es que ustedes también puedan encontrar sus historias para reinterpretarlas y transformarlas en vivencias y sabores de agasajo. Porque a mis 65 años, tengo muchas cosas bellas que decir de la vida. Y finalmente, de lo que más he disfrutado, del reencuentro con mi abuela en el recetario y de importantes recuerdos familiares.

tenedor

  • Ricardo Moreno Botello

    Felicidades Lilia, seré un fan de tu blog.

    • Lilia Martínez y Torres

      Muchas gracias Ricardo, espero disfrutes la lectura del blog!