LOS COCTELES. TRAGOS SUGESTIVOS

Bebidas espirituosas, frutas exóticas, raíces,
infusiones y especias se cuelan en los cocteles
para refrescar el verano y, de paso, hacernos viajar
 por los cinco continentes con el paladar.
Mónica Escudero.

El coctel como aperitivo –ese rito colectivo en que los convidados beben y que antecede al banquete- es otra importante manifestación de cohesión social y de pertenencia a la civilización. Es todo un movimiento estético surgido en los años treinta, en el que cocteles elaborados sobre todo a base de ron, se sirven en vasos en forma de tótem decorados con sombrillas, bengalas y todo tipo de frutas.

La importancia del coctel dentro de la experiencia culinaria, “tanto si se trata de recibir a unos invitados y “quedar bien”, como si es cuestión de reanimarse al llegar a casa tras un esfuerzo prolongado, se impone una bebida reparadora”, G. Bernard de Ferrer, autora de Los combinados. Las 125 recetas para prepararlos, (Editorial Molino, s/f, España). Un manual hecho en “colaboración del conocido barman Miguel Castro”.

Manual trata de introducir al lector al mundo de la coctelería y ampliar sus gustos, presentando recetas para todas ocasiones -con alcohol en mayoría- que especifican las cantidades y los pasos a seguir. Es de llamar la atención que, aunque menciona que algunos Combinados requerirán sólo de dos o tres botellas de las más conocidas, de las que siempre hay en casa, en las recetas de los Combinados complicados, ¡pide hasta 58 licores diferentes!

A continuación, enlisto los licores solicitados para preparar los Combinados:

  • Coñac, Kirsch, Vermut blanco, Dubonnet, Marrasquino, Calisay , Ginebra, Amer Picón, Fernet, Vermut Color, Cointreau, Estomacal, Chartreuse amarillo, Whisky, Ginebra española, Ron blanco, Bitter, Pippermint, Kummel, Curaçao azul, Curaçao rojo, dulce, Chartreuse Amarillo, Sherry Brandy, Angostura, Curaçao blanco, Jerez quina, Oporto blanco, Triple seco, Licor de vit, Licor de crema de cacao, Licor de crema de vainilla, Vermut blanco seco.
  •  

  • Moscatel, Licor de crema de café, Licor Monserrat, Absenta, Cazalla, Licor de grosella, Licor ponche, Champaña, Benedictino, Jerez seco, Ron Bacardí carta blanca, Aguardiente de guindas, Jerez de Málaga, Ron negro, Vermut rojo, Orange bitter, Aperitivo Rossi, Cidra, Ron Jamaica, Gran Marnier, Anisete, Anís, Ajenjo, Licor de coñac, Vino Blanco, Licor de jerez.

Licores que se producen desde tiempos remotos en diferentes partes del mundo. “Muchas veces tiene que ver con rutas de comercio de mercancías en diferentes momentos de la historia, como el caso del ron -común en todo el caribe-, el whisky, la ginebra y, aunque en menor medida, el vodka, que se preparan en zonas muy diversas, con lo que casi han adquirido un carácter universal”, todos ellos pueden usarse en la coctelería.

El coctel se caracteriza por el cuidado de los detalles: del cristal de la copa, la calidad de los licores, a la decoración del coctel más como siempre, son las manos de los que los preparan los que le dan el toque especial, que los colocan en el mapa del “buen beber”.

Y si hablamos del bebedor, su gula se saborea al ver en el cristal transparente de la fina copa, el:

  • oro líquido del coñac
  • topacio del vino Jerez
  • granate del Cinzano
  • esmeralda del Piper
  • ópalo del absintio
  • ámbar de la cerveza
  • o la diadema de perlas de la Champaña

La coctelería evoluciona sin cesar, actualmente, preparar daiquiris y old fashions con una buena técnica, ha adquirido una connotación romántica y sofisticada, todo esto da la impresión de querer vivir con intensidad los momentos de la época.

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LAS OFRENDAS DE TOCHIMILCO: MOLE, CHOCOLATE Y PAN

La celebración del Día de muertos no se quedó en el pasado,
ha evolucionado, adaptándose a tiempos modernos y adoptando
nuevos elementos, asumiendo nuevos giros y formas de expresión.
La muerte en México se ha vertido, desbordado, en el arte,
el lenguaje, en formas de expresión política, en la espiritualidad.

Héctor L. Zarauz López, La fiesta de la muerte, 2000.

Las ofrendas son uno de los símbolos más representativos del Día de Muertos, y están dedicados a los “Fieles Difuntos”. Se instalan en las casas para aquellas personas que al “Cabo de año”, vienen a visitar sus antiguas moradas. Con caminos de cempasúchil, velas encendidas y aroma a copal, sus familiares le señalan el camino a casa.

Dentro, en la habitación principal, está la ofrenda, a veces en forma de altar o sobre una mesa, y donde están el retrato del difunto, (que la tecnología digital ha permitido que en la imagen, este el personaje, el santo de su advocación y su nombre), veladoras, los santos de su devoción, ángeles, flores, papel picado y diversas viandas: alimentos y bebidas, están hermosamente dispuestos por sus familiares para recibirlos.

Maricruz Rios Yanes, una querida amiga, me invito a visitar las ofrendas de Tochimilco, y aunque solo visitamos siete de las 53 que había, me gustaron mucho, ahora estoy haciendo esta entrada de mi blog sobre ellas.

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Tochimilco es una población situada en las laderas del volcán Popocatépetl, a 38 kilómetros de la ciudad de Puebla. En el punto más alto de su población, se ubica el Ex-convento de Nuestra Señora de la Asunción, (convento franciscano construido en la década de 1560). La fachada es sobria, con elementos renacentistas y con una torre y espadaña. El templo es de una nave con testero plano y bóvedas de nervadura gótica. El claustro tiene columnas y arcos rebajados, una fuente central y restos de decoraciones murales en color rojo. El atrio está rodeado por una muralla terminada en almenas que da la impresión de fortaleza, al centro hay una cruz de piedra y cuenta con una capilla abierta, capilla poza, portal de peregrinos y aljibe. Este imponente claustro fue declarado “Patrimonio Cultural de la Humanidad” en 1994, por la UNESCO. En las inmediaciones permanecen en pie antiguos acueductos de época colonial, construcción característica de la arquitectura religiosa del siglo XVI. Las fotografías de la fachada y el claustro son de Pedro Berruecos, a quien agradezco que me las haya compartido.

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De sus tradiciones y costumbre, una de las más importantes es la “Celebración de Todos Santos y los Fieles Difuntos”, los días 1 y 2 de noviembre. Las ofrendas que se instalan en las casas son muy características de la región, contienen elementos parecidos a de las ofrendas de Huaquechula y Atlixco. Con fotografías y descripciones, mostraré algunas ofrendas puestas en el año 2016, tal y como fue el orden en que las visitamos mi amiga y yo.

Enriqueta Aguilar García

En el Barrio de Xaxalpa, ofrenda núm. 41

Como platillos: mole, pipián rojo, chiles poblanos rellenos y chayotes hervidos. Fruta: ciruela roja, manzana rojas y amarillas, duraznos, granadas, granadas chinas, plátanos Tabasco y morados, naranjas, melón, limas y jinicuiles. De dulce: miel, calaveras de chocolate, de dulces de alfeñique: borreguitos, canastitas de flores, dulces embolsados y Yogurt. Pan: hojaldras y rodetes. Bebidas: atole, agua, cerveza Victoria y de refresco Pepsi.

A los visitantes a la ofrenda, los familiares de la finada les ofrecieron a la hora de la comida, arroz y mole de panza. En la noche, chocolate de agua, pan de sal, pan dulce de panela y tamales

Mauro Martínez Atenco

En el Barrio de Xaxalpa, ofrenda núm. 43,

Como platillos: mole y chayotes hervidos. Fruta: manzana amarilla, plátanos Tabasco y morados, naranjas, cacahuates, melón, limas. De dulce: miel, calaveras de chocolate, de dulces de alfeñique: casitas. Pan: hojaldras, rodetes, pan de sal y mamones. Bebidas: atole, agua, aguardiente y de refresco Coca.

Los familiares ofrecieron en la noche, chocolate de agua, pan de sal y pan dulce de panela.

 

Personaje sin identificar

Como platillos: mole, tamales y chayotes hervidos. Fruta: plátanos Tabasco, manzanas amarillas, cañas y naranjas. Pan: hojaldras. Bebidas: atole y agua.

Los familiares de la finada ofrecieron en la noche, atole de arroz con leche, pan de sal y pan dulce de panela.

 

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Jesús Tetepa Arenas

En el Centro, ofrenda núm. 18

Como platillos: arroz, mole, pipián verde, chayotes hervidos y tortillas.

Fruta: ciruela roja, manzanas rojas y amarillas, cañas, plátanos Tabasco y morados, naranjas, mandarinas, jícamas, limas, jinicuiles, cacahuates y nuez de cascara de papel. De lo dulce: miel, tejocotes en almíbar, chocolate en tablilla, de dulces de alfeñique: borreguitos, canastitas de flores, angelitos, calaveritas de amaranto y dulces embolsados. Pan: hojaldras, pan de sal, pan dulce de panela, mamones y donas Bimbo. Bebidas: atole, agua, aguardiente.

Ofrecieron en la noche ponche de frutas.

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Fabio Martínez Reyes

En el Centro, ofrenda núm. 15

Como platillos: mole, pipián rojo, chicharrón y chayotes hervidos. Fruta: ciruela roja, manzanas amarillas, piña, sandía, cañas, zapote negro, papaya, mandarinas, plátanos Tabasco, largo y morados, naranjas y guayabas. De lo dulce: chocolate en tablilla, de dulces de alfeñique: borreguitos y canastitas de flores. Pan: diablitos colorados, rodetes, pan de sal y pan dulce de panela. Bebidas: atole, agua, cerveza Tecate y de refresco Coca

Ofrecieron en la noche, café de olla, pan de sal y pan dulce de panela.

Agustin Mondragon Perez

En el Centro, ofrenda núm. 16

Como platillos: arroz rojo y mole. Fruta: kiwi, mandarinas, cañas, guayabas, peras, manzana rojas y amarillas, naranjas, melón, limas. De dulce: chocolate en tablillas. Pan: hojaldras, mamones, pan de sal, pan dulce de panela, rodetes. Bebidas: atole, agua, de refresco Pepsi

Los familiares del finado ofrecieron en la noche, chocolate de agua y pan de sal.

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María Ignacia Telez Ministro

En el Barrio de Xochimilcapan, ofrenda núm. 33

Como platillos: arroz rojo, mole, cecina, tacos de carnitas y frijoles. Fruta: ciruela roja, manzana rojas y amarillas, plátanos Tabasco, naranjas y limas. De dulce: chocolate en tablillas y Yogurt. Pan: hojaldras, rehilete de colorado, rodetes, mamones y galletas macma. Bebidas: atole, agua y de refresco Pepsi.

Ofrecieron a la hora de la comida, arroz y mole poblano. En la noche, chocolate de agua, pan de sal y pan dulce de panela.

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Fotografía de mi persona por Maricruz Rios Yanes.

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CHALUPAS Y MOLOTES, ANTOJITOS PARA LOS SIBARITAS, VORACES Y GLOTONES POBLANOS

Se me hace agua la boca
al recordar los molotes del Paseo
Bravo, frente al Colegio Howard.
 Miko Viya, Puebla tiene 450 años, 1961.

Las chalupas. José Luis Ibarra Mazari, que de todo hacía un motivo de crónica y comentario, en su libro Balcones (BUAP, 1991), con un lenguaje sencillo y cotidiano y en “un puñado de balcones”, conversa sobre los temas que le interesan, lo “que ocurre en la casa, en el café, el billar, la cantina o la oficina”.

De los deliciosos antojitos de las ferias, Ibarra Mazari menciona a las chalupas, “que en estas ferias alcanzan niveles de prodigio”. También dice “que, hasta hace pocos años, el defeño cuando venía a Puebla, una de las cosas que buscaba eran las chalupas de San Francisco”. Termina diciendo que los antojitos “hacen de las calles de Puebla, el edén del goloso exigente”.

Kioscos de chalupas en el Paseo de San Francisco, Fotógrafo Juan Crisóstomo Méndez, 1947. Fototeca Lorenzo Becerril A.C.

Kioscos de chalupas en el Paseo de San Francisco, Fotógrafo Juan Crisóstomo Méndez, 1947. Fototeca Lorenzo Becerril A.C.

Chaluperas en el Paseo de San Francisco, Fotógrafo Juan Crisóstomo Méndez, 1947. Fototeca Lorenzo Becerril A.C.

Chaluperas en el Paseo de San Francisco, Fotógrafo Juan Crisóstomo Méndez, 1947. Fototeca Lorenzo Becerril A.C.

En el rumbo que vivimos nos tocan las chalupas de las fiestas patronales de El Carmen, El Perpetuo Socorro y San Baltasar. Mas todos los días las podemos saborear en el jardín de La Concordia.

Chalupas en el Zócalo, 2016. Fotógrafa Lilia Martínez

Chalupas en el Zócalo, 2016. Fotógrafa Lilia Martínez

Los molotes. Rafael M. Serrano menciona que en los años treinta del siglo XX, cuando él y sus compañeros salían de la fábrica donde trabajaban, “nos íbamos a comer molotes, lo que eran señores molotes, no ahora que quien sabe cómo los hacen que son duros, unos molotes, así grandotes, de papas, rajas, tinga, de sesos, de quien sabe que tantas cosas… Íbamos con esa señora que nos conocía tanto que hasta nos fiaba, cuando no llevábamos dinero. Comíamos uno o dos o tres molotes, ¡ay! que sabrosos. Cuando uno es chamaco es más tragón que nada”. Esto se lee en el libro de Polo Noyola Cien años de recuerdos poblanos, (BUAP, 210).

Un tema más de los “balcones” de Ibarra Mazari, son las moloterías, de las que comenta: “tiene un nombre bello y discreto, La Pequeñita, y es la más concurrida de cuatro moloterías que están cerca del PRI y del Congreso del Estado” y pregunta “con relación al consumo eventual que de regios molotes de La Pequeñita hagan los diputados: de los que preferirán papa, tinga, sesos“. Ibarra Mazari opinaba que era “indignante que ya con el regio manjar le pregunten a uno: salsa verde o roja…? Uno tiene que contestar ásperamente que es poblano y por eso sabe comer molotes a la manera clásica: sin salsa alguna. Pero no es culpa de quienes venden, sino de quienes compran y comen”.

Ibarra Mazari retoma el tema de los molotes en otro Balcón, donde habla de las delicias que se pueden saborear en las grandes ferias de la ciudad: El Carmen, Analco, San Antonio, San Francisco, Señor Santiago, San José y muchas más, donde se pueden disfrutar de los “molotes de tinga, chicharrón, papa, sesos, picadillo y requesón”.

Ahora (2016) están haciendo unos molotes muy grandes -más no siempre significa mejor. En lo personal, sigo prefiriendo aquellos molotes chicos, ya que su tamaño permite saborearlos apropiadamente, también porque se pueden comer dos o tres de diferentes contenidos y, como decía Ibarra Mazari, los prefiero sin salsa y sin crema, “a la manera clásica”. Los comemos en un zaguán de la calle 16 de septiembre, por El Carmen, y en el jardín de Santiago, me refiero a los molotes chicos, porque los grandes ya los hacen casi por todos lados.

Chalupas y molotes. Consultando la bibliografía con la que cuento, en el Prontuario de Policía o sea recopilación de disposiciones municipales de la ciudad de Puebla (Tipografía de Isidro M. Romero, 1897) están las leyes que tienen relación con las obligaciones del Policía, “A ellas debe el gendarme toda su atención y estudio, para que, conocedor de sus deberes, cumpla con eficacia la importante misión que desempeña”. Lo importante de este libro es que, en el rubro de COMESTIBLES, desde 1886, ya aparecen las chalupas y molotes y sus “reglas de la fabricación”, las presento a continuación:

Prontuario de Policía o sea recopilación de disposiciones municipales de la ciudad de Puebla. Biblioteca de la Fototeca Lorenzo Becerril A.C.

Prontuario de Policía o sea recopilación de disposiciones municipales de la ciudad de Puebla. Biblioteca de la Fototeca Lorenzo Becerril A.C.

Prontuario de Policía o sea recopilación de disposiciones municipales de la ciudad de Puebla. Biblioteca de la Fototeca Lorenzo Becerril A.C.

Prontuario de Policía o sea recopilación de disposiciones municipales de la ciudad de Puebla. Biblioteca de la Fototeca Lorenzo Becerril A.C.

CHALUPAS Y MOLOTES

Disposiciones Municipales de 12 de Agosto de 1886.

1.a Son libres las ocursantes para expender en el lugar de propiedad privada que más les acomode, los comestibles a que en su ocurso refieren.

2.a Se prohíbe su confección en los quicios de las puertas que comunican con la vía pública, y orillas de las banquetas.

Reglamento Municipal de 10 de Diciembre de 1895.

Art. 15° No podrán establecerse las cocinas ambulantes para la confección de las llamadas chalupas, molotes ó cualesquiera otros guisos en las calles ó plazas públicas; y las que se sitúen en los zaguanes de casa particulares, colocarán sus braseros á un metro cuando menos de distancia de los quicios de las puertas hacia el interior. Solo con previo permiso de la autoridad podrán situarse estos puestos en establecimientos destinados a otros giros”. Prontuario de Policía o sea recopilación de disposiciones municipales de la ciudad de Puebla. “A ellas debe el gendarme toda su atención y estudio, para que, conocedor de sus deberes, cumpla con eficacia la importante misión que desempeña”.

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UNA PROBADITA DE LA EXPOSICIÓN “DEL PLATO A LA BOCA …”

Todos comemos y casi todos cocinamos. Es por eso que los asuntos
relacionados con la cocina y la gastronomía son cercanos a la mayoría.
Así preparar comida se ha transformado en un evento mediático y la cocina
es al mismo tiempo un espacio de múltiples usos y diversos significados:
es espacio de reunión, de difusión de transmisión y de experimentación.

Ana Elena Mallet, Del plato a la boca…, 2016.

Ana Elena Mallet, curadora de la exposición presentada actualmente en el Museo del objeto (MODO), CDMX, nos dice: “Nos interesan las historias y los tiempos detrás de los objetos”. La exposición se presenta del 19 de septiembre de 2016, al 27 de febrero de 2017, de martes a domingo. Museo MODO, Colima 145, La Roma, Ciudad de México.

La exposición está compuesta por utensilios de cocina, -su temporalidad va, de fines del siglo XIX y hasta nuestros días-. Recetarios -como manuales de comportamiento-. Imágenes vinculadas con la cocina, -fotografías, ilustraciones y anuncios-. Sus espacios -la cocina y la mesa del comedor-. Sus usuarios y sus operadores -cocineras y cocineros-. Los objetos presentados pertenecen a tres coleccionistas: la colección del Museo MODO, Lilia Martínez de Puebla y Rodrigo Flores de CDMX. La exposición está presentada por núcleos temáticos que exploran diversas relaciones y narrativas, Curaduría: Ana Elena Mallet, Museografía: Germen Estudio, Diseño gráfico: In-dice.

Núcleos temáticos determinados por la curadora:

  1. Cocina, y espacio: cocina como espacio creativo y social mediante la ambientación de una cocina.
  2. 2. Cocina y género: a través de imágenes, cromos y representaciones se mostrará cómo desde el punto de vista doméstico la cocina ha sido un espacio femenino.

  3. 3. Cocina y progreso: casos de estudio de diversos objetos en dónde se mostrará como los utensilios de cocina han evolucionado de lo manual, a lo mecánico, eléctrico, electrónico) Al mismo tiempo se mostrarán los materiales que han dominado en distintas épocas: pírex, tupperware, inox, etcétera.

  4. 4. Recetarios: esta sección explorará los recetarios como propaganda y proyecto del estado; propaganda de marcas de comida o de electrodomésticos. Instrumento o manual de educación y buenas costumbres. Herramientas de identidad (para mujeres). Herencia.

    5. Del recetario al libro de cocina: los libros de cocina de lo utilitario al lujo y la imagen de la cocina de lo construido a la vuelta al instante decisivo, aquí se exhibirán fotografías de fotógrafos como Ignacio Urquiza y Fiama Piacentini para explorar cómo ha cambiado la propia técnica de la fotografía de cocina.

    6. Mesa mexicana: de plata, peltre, melamina y plástico: esta sección explorará a través de distintos objetos la manera de poner una mesa en distintos ámbitos; desde los elegantes cubiertos de plata hasta los sencillos objetos de peltre. Al mismo tiempo se mostrarán diversos objetos realizados para la mesa por diseñadores mexicanos

  5. 7. Ven a comer: esta sección muestra a los protagonistas de la gastronomía en México en los últimos 20 años además de mostrar objetos personales de cada uno de estos renombrados cocineros.

Inauguración de la exposición: 

Agradezco infinitamente a Ana Elena Mallet la invitación a participar en esta importantísima muestra sobre “Lo que sucede dentro de la cocina, no solo desde el punto de vista gastronómico, sino social, tecnológico, estético, pero sobre todo en cuestiones de diseño”. Al museo MODO y sus colaboradores: Paulina Newman, Antonio Soto, Natalia Cheng, Zereh Guri, Mariana de la Huerta, Rosario Luna, por gestionar que nuestra cultura alimentaria, tuviera cabida en su maravilloso espacio, y por sus gentiles atenciones.

Igualmente, doy las gracias las siguientes personas que amablemente me facilitaron fotografías para esta entrada: Antonio Soto, Cristina Potters, Elsie Méndez, Gabriela Revilla, Juan Claudio Poblete, Museo MODO, Natalia Cheng, Rubén Vázquez, Verónica Rojano, Zereh Guri.

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LOS COCINEROS, PERSONAS SENSIBLES A LA MAGIA DEL FOGÓN

Apartar al niño de la cocina, es condenarlo a un exilio
que lo aleja de sueños que nunca va a conocer.
Los valores ovíricos de los alimentos se activan
al seguir su preparación. Dichoso el hombre que,
siendo niño, dio vueltas en torno al ama de casa.

Gastón de Bachelard.

Cocinar.- Guisar la comida que sirve de alimento a las personas y que suele servirse a la mesa. Término acuñado por «un competente equipo de especialistas», en La cocina de la A a la Z, (Ediciones B. S.A., 1991).

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En esta entrada, me referiré a los hombres que guisan, a los cocineros. Comienzo con las definiciones que, diferentes autores, dan al término cocinero.

  • – Artista de la cocina o burócrata de los pucheros. Tampoco tiene término medio. Elena Santoja, Diccionario de cocina. (Aldebaran, 1997).

Mirar a los hombres cocinar, esto es, ellos parados frente a la estufa y ejecutando acciones culinarias -removiendo con una cuchara en una cazuela o, con una pala en una sartén-, acción de mirar que esta orientada a querer saber, cuales han sido las motivaciones o circunstancias que han orillado a estos hombres a cocinar, ¿es por gusto o por necesidad?, ¿disfrutan haciéndolo o es una obligación? Esta es la maravilla de la fotografía, que más que respuestas, nos lleva a un sin fin de preguntas.

  • – Persona que tiene por oficio guisar. Carlos Delgado, Diccionario de gastronomía, (Alianza Ediciones del Prado, 1985).

Ya sea la caricatura o la fotografía, ambas imágenes muestran a unos cocineros que realizan prácticas culinarias en la búsqueda del sazón adecuado y certero en sus guisos, y que solo la experiencia puede darles. Hay pues, una especie de poder cuando, a base de prueba y error, se llega al sazón deseado, cuando el estilo se afirma y la imaginación se libera.

  • – Persona sensible a la magia del fogón. La preocupación por mejorar y afinar los fondos y las salsas se expresa en las obras de los maestros con un lenguaje propio de la alquimia. E. Neirinck y J-P. Poulain, Historia de la cocina y los cocineros, (Editorial Zendrera Zariquiey, 2001).

Mi papá, Miguel Martínez López, era un gran cocinero. En los tiempos libres que su trabajo de permitia, él buscaba mejorar y afinar las recetas que, aqui y alla, recolectaba. Al cocinar, le gustaba desde ir al mercado a comprar todo lo necesario, hasta levantar la cocina un vez que había terminado de guisar. La cocina poblana y oaxaqueña era su especialidad, lo mismo preparaba una buena sopa -mi nieto Andrés recuerda especialmente su sopa de fideo- que un buen mole, ya fuera poblano o oaxaqueño. Igual podía hacer unos deliciosos guisados, como un buen licor, -el anís era su especialidad.

  • – Mauricio Garcés en pose para la portada de la revista La Familia, (Editorial La Familia, 1962).

Una periodista de La Familia, llegó a casa de Mauricio Garcés pidiéndole un reportaje y que posara para la portada de la revista, él accedió gustosamente y no solo eso, sino que él mismo se hizo la entrevista. En el contenido de la revista, en la sección de Reportajes, aparece como Mauricio Garcés Entrevista a Mauricio Garces, un relato donde él dice que «Me puedo preguntar lo que sea, contestar lo que quiera y hablar de los que se me antoje». Solo que, en la entrevista, no se menciona el porque él elige aparecer como cocinero.

Mauricio Garces, 1962

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